viernes, 22 de septiembre de 2017

La salud y la enfermedad en el siglo XXI

La salud y la enfermedad en el siglo XXI

¿Qué es estar sano hoy? ¿Qué es estar enfermo? ¿Cómo han cambiado esos conceptos a lo largo de las décadas? Hacia una mirada integral sobre el estar y sentirse bien. Cinco claves para vivir más.
La salud y la enfermedad en el siglo XXI
La risa es salud Mujer riendo
¿Qué es estar sano hoy? Lo primero: la salud no es sólo la ausencia de enfermedad. Una persona sana es aquella que disfruta de bienestar físico, mental y social. Así lo define la OMS. Y en ese sentido se orienta la medicina en el siglo XXI.

"Estado de completo bienestar físico, mental y social".  Eso es estar sano hoy, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). No se trata sólo de ausencia de enfermedades y análisis clínicos con resultados normales. No. Estar sano hoy tiene que ver con una armonía entre lo físico, lo psíquico y lo emocional. Un estado difícil de alcanzar, es cierto. Pero hacia allí se debe apuntar.

Esta concepción amplia de la salud tiene en cuenta que los cuadros emocionales y el contexto social inciden sobre el bienestar de las personas, más allá de que contraigan o no determinadas enfermedades.

Múltiples estudios confirman la interrelación entre ambos aspectos. El estrés laboral, por ejemplo, incrementa el peligro de sufrir infartos (puede llegar a provocar un aumento del 46% en el engrosamiento de las arterias, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Berkeley), por lo que es considerado un factor de riesgo tal como el sedentarismo o la mala alimentación.

Y así como el estrés afecta negativamente el "estado de completo bienestar físico, mental y social", algo tan simple como la risa puede ayudar a alcanzar y mantener esa armonía. Según investigaciones de la Universidad de Stanford, reír 30 veces al día contribuye al buen estado de salud física y mental y constituye un escudo contra la ansiedad y el estrés.

Esta es la idea de salud que sostiene la psiconeuroinmunoendocrinología, el área de la medicina que combina psicología, psiquiatría, neurología, inmunología y endocrinología. Desarrollada sobre la premisa de que no puede estudiarse un órgano o una parte del cuerpo sin tener en cuenta a la persona en su totalidad, en su relación cuerpo y mente, esta disciplina apunta al estudio del sistema nervioso, contemplando el impacto que pensamientos, emociones y sentimientos tienen sobre la salud. Sólo así, sostienen sus impulsores, puede comprenderse qué es ser una persona sana hoy. Y aspirar a serlo.


¿Qué es estar enfermo hoy?

"Alteración más o menos grave de la salud", dice el Diccionario de la Real Academia Española como primera acepción del término enfermedad. La OMS, en tanto, emplea el concepto de "peligro para la salud" para referirse a cualquier "efecto biológico, no comprendido en el margen de compensación fisiológica normal, que es perjudicial para la salud o el bienestar".

El concepto de enfermedad hoy utilizado es multidimensional.Por eso en la Estadística de Enfermedades y otros Problemas de Salud -publicada por la OMS- se tienen en cuenta, además de los trastornos físicos, los ocasionados por factores sociales y emocionales.


Cinco Claves para vivir mas

martes, 25 de julio de 2017

5 cosas que nunca debes hacer si te encuentras en medio de una catástrofe

5 cosas que nunca debes hacer si te encuentras en medio de una catástrofe

Autor: BBC Mundo

La supervivencia depende menos de las acciones heroicas y más de evitar errores debidos a distracciones y falta de juicio. BBC Future explora lo que se debe y no se debe hacer en medio de una situación catastrófica.

5 cosas que nunca debes hacer si te encuentras en medio de una catástrofe

“Nunca olvidaré ese sonido. El sonido del metal crujiendo”, dice George Larson, pasajero del vuelo 440 de Indian Airlines que iba de Madrás a Nueva Deli en 1973.
Eran las 10:30pm y afuera estaba completamente oscuro. Una tormenta azotaba la nave y la hacía volar a poca altura.
La cola fue la primera en chocar contra el suelo. Larson salió expulsado de su asiento.
Mientras, el avión continuó derrapando sobre la superficie. El fuselaje se abrió en dos.
Lo siguiente que Larson recuerda, cuando despertó, fue que se encontraba de espaldas sobre restos del avión.
Luego estallaron los tanques de gasolina en las alas.
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Eso produjo una lluvia de objetos que fueron cayendo alrededor de Larson. Como pudo se arrastró hasta el suelo para alejarse. Fue una de las 17 personas que sobrevivieron.
De hecho, Larson fue increíblemente afortunado dado que, apenas minutos antes, había hecho algo sumamente peligroso.
Antes del accidente, se encontraba sentado en las filas al fondo del avión, y, aunque la señal de abrocharse el cinturón se había encendido, hizo caso omiso.
La mayoría de las personas que se desabrochan el cinturón antes de una situación como esta, terminan muertas.

Reacción tardía

Sorprendentemente, muchas personas en escenarios altamente peligrosos no reaccionan rápidamente para salvarse.
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Desde ponerse a discutir sobre cosa menores, mientras el barco se hunde en plena tormenta, hasta quedarse pasmado en la orilla de la playa cuando hay un tsunami en camino.
Los psicólogos saben desde hace mucho tiempo que la gente, cuando se siente presionada, toma decisiones autodestructivas.
“Los talleres de supervivencia no se centran en entrenar personas sobre lo que deben hacer, sino en evitar ciertas cosas que normalmente harían”, explica John Leach, psicólogo de la Universidad de Porstmouth, en Inglaterra.
En su opinión, entre 80% y el 90% de las personas reaccionan incorrectamente ante una crisis.
Por ejemplo, un video grabado durante el terremoto en Japón en 2011, muestra a personas que arriesgaban sus vidas mientras corrían para agarrar botellas de licor en un supermercado.
Es como si una niebla cubriera nuestro cerebro durante las emergencias.
En el 2001 un profesor de la Universidad de Cambridge estaba remando en un kayak en las difíciles aguas de la Isla de Wight, en la costa sur de Inglaterra.
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El fuerte oleaje hizo que el kayak se volteara. El profesor se mantuvo agarrado al bote durante 20 minutos, antes de recordar que tenía un celular.
La primera llamada que hizo fue a su hermana, en Cambridge (a más de 5.000 Kms.), luego a su padre (en Dubái).
Eventualmente fue rescatado, cuando sus parientes avisaron a los guardacostas.
Con este preámbulo, ¿cuáles son los comportamientos que debemos evitar cuando hay una emergencia?

1. Paralizarse

La mayoría de las personas tienden quedarse “congeladas” ante un desastre.
Aunque por fuera luce como una actitud pasiva, cuando el miedo nos paraliza, el cerebro está activando todos los frenos.
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Mientras fluye la adrenalina y nuestros músculos se tensan, el “pequeño cerebro” primitivo ubicando en la base de nuestra nuca envía señales para mantenernos clavados donde estemos.
Es un mecanismo presente en todo el reino animal y para sobrevivir debemos combatirlo.
2.Incapacidad para pensar
A principios de los años 90, durante la Guerra del Golfo, Israel se preparaba para combatir a Irak.
Luego del ataque con gas, realizado por fuerzas iraquíes, el gobierno de Israel se preparó para lo peor.
Para ello, entregó a toda la población máscaras antigas y antídotos contra el gas nervioso. Al sonido de una alarma, la gente debería buscar refugio y hacer uso de su equipo.
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Hubo 21 ataques, y aunque no se utilizaron armas químicas, se registraron más de 1.000 heridos, pero no por las razones que tú piensas.
Un 22% fue afectado por explosiones. El resto se debió a falsas alarmas. De hecho, 11 personas murieron al ponerse la máscara y no abrir los filtros de aire.
“El cerebro tiene una capacidad muy limitada para procesar información nueva“, explica Sarita Robinson, psicóloga de la Universidad Central de Lancashire.
En medio de un desastre, nuestra velocidad para analizar las opciones va de mal a peor.
Primero, el cerebro busca inundar el organismo con dopamina (la hormona para “sentirnos bien”).
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Esto puede parecer contraindicado, dado que es una hormona asociada a la gratificación, pero la dopamina juega un papel fundamental en la preparación del cuerpo ante el peligro inminente.
La dopamina dispara otras hormonas, incluyendo adrenalina cortisol, y es justamente por eso que todo se enreda.
Este coctel de hormonas apaga la corteza prefrontal, ubicada detrás de la frente, responsable de funciones fundamentales como la memoria.
Justo cuando más necesitamos nuestra base de datos, nos volvemos olvidadizos y somos proclives a tomar malas decisiones.
3.Visión de túnel
Una reacción típica ante un desastre es lo que se llama “perseverancia”: la tendencia a resolver un problema de una sola forma, insistiendo numerosas veces en la misma respuesta, a pesar de los resultados.
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Esta visión de túnel se registra también en aquellos que han sufrido daño permanente en su corteza prefrontal.
Esto sugiere que, en situaciones de estrés, el cerebro simplemente apaga esta región, dejándonos con un pensamiento inflexible al momento de enfrentar una crisis.
4.Apegarnos a nuestras rutinas
“Muchas personas han muerto cuando regresaban a buscar la cartera que dejaron en casa o a verificar si habían apagado el horno…”, cuenta James Goff, especialista en desastres y manejo de emergencias, de la Universidad de Hawái.
Este comportamiento es tan común, que los psicólogos le han puesto un nombre: “Comportamiento estereotípico“.
Cuando el vuelo 521 de Emirates se estrelló en el Aeropuerto Internacional Dubái el año pasado, videos mostraban a pasajeros tropezando en los pasillos llenos de humo, para sacar sus bolsos de los portaequipajes sobre los asientos.
El trasfondo de esto es que nuestro cerebro depende -en forma extraordinaria- de lo que nos es habitual.
Nuevas situaciones son extremadamente desgastantes para nuestra mente, pues básicamente debemos construir un mundo nuevo alrededor de nosotros.
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Eso explica por qué nos cansamos tanto cuando vamos de vacaciones o empezamos en un trabajo nuevo.
5.Negación
En situaciones extremas, esto implica ignorar por completo cualquier factor de peligro.
“Invariablemente, más de 50% de la población lo hace. La gente va a la playa para ver un tsunami”, advierte Goff.
De acuerdo con Robinson, la negación usualmente obedece a dos razones: la persona se equivoca y no reconoce una situación como peligrosa; o porque simplemente no quiere reconocerla.
La última ocurre mucho en incendios descontrolados, porque al evacuar tu casa estás aceptando que todo lo que dejes será destruido por el fuego.
“La gente tiende a esperar hasta ver el humo, y esto muchas veces quiere decir que ya es muy tarde para escapar”, advierte Andre Gissing, experto en manejo de riesgo, de la compañía Risk Frontier.
Durante décadas los científicos han comprobado que somos malos calculando riesgo, porque en situaciones de emergencia nuestro cerebro confía más en sentimientos que en hechos.
Anulamos pensamientos estresantes y nos damos confianza a nosotros mismos, explicándonos cómo es que el peligro va a desaparecer.
Esto pudiera aclarar por qué los pacientes con cáncer esperan en promedio cuatro meses, antes de ir a un médico a que examine los síntomas que sienten.
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¿Qué sí debes hacer?

En opinión de Goff, la supervivencia se basa en tener un plan.
“Si tú sabes lo que tienes que hacer con antelación, y comienzas rápido, generalmente logras escapar de un tsunami, aunque puede ser complicado”.
En este sentido, Leach insiste en que uno debe reemplazar las reacciones automáticas con aquellas que pueden salvar nuestras vidas.
“Tienes que practicar y practicar, hasta que las técnicas de supervivencia se conviertan en tu comportamiento dominante”, explica.
Sin embargo, no subestimes algo que no puedes controlar.
Preparación, actuar rápido, romper rutinas y evitar entrar en negación pueden ser otros mecanismos para mantenerse más tiempo con vida en caso de estar en un pésimo escenario.
Más allá de eso, también hay que recordar que algunas veces vas a necesitar una enorme dosis de suerte para lograrlo.

lunes, 17 de abril de 2017

La violencia familiar es el delito que más se denuncia en Bolivia

La violencia familiar es el delito que más se denuncia en Bolivia

En 2015 y 2016, este delito se mantuvo encima de los otros. La Paz es el departamento en el que se atendió la mayor cantidad de estos casos, según datos oficiales.

La violencia familiar es el delito que más se denuncia en Bolivia
Sergio Mendoza  / La Paz
 
La violencia dentro las familias es el delito que más se reportó a la Policía en al menos los dos últimos años (2016 y 2015). La gestión pasada hubo 30.971 casos, lo que es el 33% del total de delitos denunciados, que suman 94.352.
 
No obstante, según cifras del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana (ONSC), la cifra bajó en comparación a 2015, cuando se contaron 33.157 de estos hechos. 
 
Como es usual, la mayoría se concentran en los departamentos del eje central con pocas variaciones entre años, pero siempre con La Paz a la cabeza. El año pasado este departamento sumó 8.955 casos.
 
Detrás está Santa Cruz con 8.939 casos,   Cochabamba, con 5.257, y Tarija, con 2.221.
 
El ONSC encontró que los hechos de tránsito  están en segundo lugar (detrás de la violencia familiar) en los casos que atiende  la Policía. Hubo 28.665 de éstos el año pasado, un 30% del total.
 
  Después están los delitos contra la propiedad 16.938 (18%),  luego vienen los que son contra las personas, como las lesiones graves y leves, con 8.108 casos (9%), los que son contra la libertad sexual con 4.757 (5%),  el robo de vehículos con 3.729 casos (4%)  y los delitos contra la vida,  como los asesinatos y feminicidios, con 698 denuncias (1%).
 
Pero la  violencia familiar es tal vez la que más preocupa. Según la Ley 348,   se da cuando el agresor mantuvo una relación de afectividad o intimidad con la víctima, aún sin convivencia, o cuando éste es parte de la familia hasta el cuarto grado de consanguinidad.
 
 De acuerdo a una encuesta realizada por la Coordinadora de la Mujer en 2015, casi el 50% de las mujeres en Bolivia, entre 15 y 75 años, sufrió algún tipo de violencia. Dos de cada tres la padecieron en su propio hogar.
 
Este problema no es exclusivo de Bolivia, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 35% de las mujeres de todo el mundo fueron parte de violencia física por   su pareja.
 
 Esta entidad calificó los datos como alarmantes, ya que el 38% del número total de homicidios femeninos se debe a la convivencia conyugal.
 
 Las agresiones dentro la familia tienen una serie de consecuencias que van más allá de la violencia en sí. Las mujeres que la sufrieron tienen el doble de probabilidades de sufrir un aborto o  depresión.
 
"Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de abordar los factores económicos y socioculturales que fomentan una cultura de violencia contra la mujer, incluida la importancia de cuestionar las normas sociales que refuerzan la autoridad y el control del hombre sobre ella”, concluye el estudio.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Bolivia no frena la muerte de mujeres embarazadas.

Bolivia no frena la muerte 
de las madres

La tasa de mortalidad materna es la más alta de América Latina y el Caribe

El ciclo del embarazo para muchas mujeres debiera ser una etapa feliz y no peligrosa. Pero en Bolivia traer a un niño al mundo supone una amenaza, sobre todo en las áreas rurales donde las madres siguen falleciendo durante o después del alumbramiento por distintas complicaciones. 
Los datos de mortalidad materna van a contramano de las cifras de la economía. Bolivia mejoró en los últimos años de 2,7% (2003) a 4,6% (2016) su crecimiento económico, pero los esfuerzos del Gobierno por tratar de reducir la mortalidad materna no han logrado los resultados esperados, ya que el país sigue presentando los índices más altos de América Latina y el Caribe, con una tasa de 160 mujeres muertas por cada 100 mil nacidos vivos, lo que significa que 538 mujeres murieron a consecuencia de complicaciones del embarazo, parto y post-parto, según los datos del Estudio Nacional de Mortalidad Materna de 2011. 
Informe especial. Fuente: ANF
De acuerdo al informe de Mortalidad Materna en Bolivia, las complicaciones más comunes que se presentan son la hemorragia con 33%, infecciones 17%, aborto 9%, hipertensión 5%, y parto prolongado 2%. Sin embargo, entre las causas externas relacionadas a los fallecimientos de las madres también está la violencia (patadas en el vientre, golpes y otros), homicidios y suicidios. 
Morir para dar a luz
Cuando supo que estaba embarazada por tercera vez, Juana (30 años) se sintió feliz y se lo comunicó a su partera de confianza, doña Yola Chambi (72 años), que ya le había ayudado a dar a luz a sus dos primeros retoños.
Este último motivo se registra más en embarazos de adolescentes que al verse en gestación temen la reacción de sus familias y deciden quitarse la vida.
La partera, al palpar el vientre de su paciente supo que la mujer tenía cinco meses de embarazo. A pesar de no haberse realizado controles prenatales, la etapa gestacional fue normal. Entrando al noveno mes comenzó a sentir dolores fuertes en el vientre. Pidió la ayuda de doña Yola que llegó para revisarla. Por fortuna, la madre estaba en buenas condiciones y las molestias se debían al esfuerzo que hizo cuando ayudó a su pareja en las labores agrícolas en Batallas (La Paz), donde vive con su familia.
Pero los dolores continuaron, ante eso el esposo decidió llevar a Juana a un centro de salud y allí los médicos le dijeron que los malestares eran normales y que su hijo nacería en un mes. Le dieron un analgésico y la enviaron de regreso a su hogar. "Ves, esa mujer no sabe. Falta todavía un mes. Hay que escuchar al médico", le dijo el marido en el camino, en referencia a Yola. Cuando llegó la fecha pronosticada por la partera, Juana comenzó a sudar y a sentir calambres y pidió al padre de sus hijos que contacte a su partera, pero éste le dijo que era mejor esperar porque, según los profesionales, no era la fecha para el nacimiento del bebé.
Pasaban las horas y el dolor incrementaba. Comenzaron las contracciones y aún no había ayuda. Sólo cuando la vio gritar y llorar del dolor intentó comunicarse con la partera. Primero avisó a sus familiares que atendieron a Juana que ya estaba en labor de parto y el pequeño comenzaba a nacer. Su salud se debilitaba por el abundante sangrado y después de un par de horas, doña Yola llegó hasta el domicilio junto a su esposo.
Cuando la miró supo que lo más trágico iba a pasar. El bebé aún no nacía completamente y la mamá estaba desfalleciendo, intentó reanimarla. Le dieron agua, un caldo de gallina, pero los esfuerzos fueron en vano. La mujer perdió mucha sangre y no pudo aguantar más. "Ya estaba muerta la mamá. La wawa no estaba naciendo todavía y tuve que sacarle con mis manos porque la mujer ya estaba tiesa", recuerda doña Yola, que tiene 52 años de experiencia en traer bebés al mundo.

Las cifras que no ceden

El investigador del Observatorio de Mortalidad Materna y Neonatal de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Marco Paz, dijo que en los últimos años, La Paz y Cochabamba no mejoran en cuanto a las muertes maternas, mientras que otros departamentos han evolucionado positivamente.
"Algunos departamentos han tenido evolución diferente, otros han mejorado bastante, La Paz es uno de los que no mejora, Cochabamba ha incrementado, Potosí es uno de los más elevados aunque ha disminuido su mortalidad materna, Tarija lo ha hecho bastante bien en los últimos 10 años", dice.
Los datos comparativos sobre Razones de Muerte Materna (RMM) entre 2000 y 2011, dan cuenta de que La Paz tenía 282 casos de muerte materna por cada cien mil nacidos vivos y 11 años después, registra 289; mientras que Potosí reflejaba 333 fallecimientos, luego 255; Cochabamba 130, después 188; Oruro descendió de 184 a 126 en 2011; Beni de 222 muertes bajó a 96 casos, Chuquisaca de 85 a 83, Pando subió de cero a 68, Tarija 179 a 63 y Santa Cruz de 101 a 60 casos de decesos por cada cien mil nacidos vivos.
Es decir que los departamentos como La Paz y Cochabamba presentan las cifras más altas de Bolivia, mientras que la Villa Imperial, Chuquisaca y Oruro reflejan una disminución en muertes maternas. Uno de los casos más destacados es el de Santa Cruz que redujo la mortalidad en 40%.

El Juan Azurduy impacta poco

Para el especialista del Comité de Mortalidad Materna, Perinatal y Neonatal de El Alto, Marco Colque, la idiosincrasia es un factor determinante en el occidente o altiplano para que se registren números altos de mortalidad materna, mientras que en el oriente, donde los casos son mínimos, las mujeres embarazadas son más conscientes sobre su salud y acuden a los controles prenatales a diferencia de otros lugares.
"Vemos que en el oriente acceden mucho más a los servicios y no porque tenga a mano (los servicios de salud), sino porque se preocupan por su bienestar y eso hace que acudan. Antes, en el oriente se tenía una cobertura del 100% mientras nosotros (La Paz) llegábamos apenas al 50%.
Esto influye la idiosincrasia, la formación, en las provincias de occidente", declaró. Según la apreciación de Colque, en los últimos años, el bono Juana Azurduy impulsó a que las madres acudan más a los centros de salud para realizarse los controles prenatales, empero no disminuyeron los fallecimientos.
En 2018 se prevé un análisis del impacto del bono Juana Azurduy, que es otorgado a las mujeres embarazadas. Este beneficio se otorga desde 2009 a las mujeres desde la gestación hasta que el niño cumple dos años. El Gobierno les da cada mes 50 bolivianos y en total una madre percibe 1.850 bolivianos, siempre que se haga sus controles médicos.
Para el Ministerio de Salud, el bono cumplió con su objetivo porque en 2010 sólo había una cobertura de 30%, mientras que hasta agosto de esta gestión se llegó al 60% y se espera que a fin de año alcance el 85% de acceso a controles prenatales. El jefe de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, Germany Hurtado, indicó que el bono solo sirve para que las mujeres inicien los controles prenatales.
"El bono ha aumentado el control prenatal en el primer nivel. La mayoría de las mujeres se han hecho cuatro revisiones, pero no incidió en la disminución de muertes maternas. El índice sigue siendo el mismo, el bono es beneficioso para iniciar los controles", dijo.

Tres factores de riesgo 

La mayoría de las muertes maternas pueden evitarse, pero debido a diferentes complicaciones las madres mueren durante el traslado a los hospitales o a la falta de atención oportuna en los establecimientos de salud.
En muchos casos también influye el factor cultural, sobre todo en el área rural donde las mujeres tienen miedo que "otros" invadan su intimidad y por eso prefieren dar a luz en sus casas sin prever el riesgo de las complicaciones que muchas veces acaban con sus vidas.
El especialista del Comité de Mortalidad Materna, Perinatal y Neonatal de El Alto, Marco Colque, identificó tres demoras que influyen en la muerte de mujeres embarazadas. Una es el factor cultural o la decisión de familia de acudir o no a un centro hospitalario o dar a luz en sus hogares.
La segunda demora es la accesibilidad, sobre todo en áreas alejadas donde las mamás y sus familias deben peregrinar para conseguir un medio de transporte para ir hasta un establecimiento de salud, muchas veces son llevadas en carretillas y por la distancia se pierde minutos valiosos.
En caso de que la comunidad o la zona dispongan de ambulancias, la paciente debe esperar a que el vehículo esté disponible y si lo está muchas veces no cuentan con el personal médico que socorra a la paciente mientras se dirige a un centro de salud.
La tercera es la falta de atención calificada en el momento de la emergencia, ya que la mayoría de los casos se producen en horas de la noche y los establecimiento de salud sólo cuentan con personal de "emergencia" y a veces sólo hay un médico general que debe hacer de pediatra, ginecólogo, y otras especialidades por lo que muchas veces se les dificulta atender un parto.
La ambulancia que no llega o puede contra el tráfico 

María creyó en el sistema de salud y se hizo seis controles prenatales para asegurarse de que su hijo se desarrollara sin complicaciones. Cuando llegó el día del alumbramiento acudió a un centro de salud y dio a luz a un hermoso bebé, pero tuvo problemas al expulsar la placenta y comenzó a sangrar. Los médicos le realizaron una transfusión sanguínea para reponer el líquido que perdía, pero seguía sin mejorar.
Los galenos decidieron transferirla a un hospital de segundo nivel, pero no había una ambulancia disponible para trasladarla, tres horas después llegó el vehículo, pero el tráfico vehicular en la ciudad de El Alto era caótico a esas horas (21.30). La ambulancia no pudo rebasar a los motorizados.
Después de varios minutos de espera, la paciente había perdido mucha sangre y cuando llegó al hospital, ningún médico pudo salvarle la vida. 

¿Por qué aumentan los casos de muerte materna?


El director del Hospital de la Mujer de La Paz, Víctor Hugo Jiménez, dijo que el incremento de muertes maternas se debe a que el sistema de salud está fallando,aunque señaló que también más mujeres acuden a los hospitales y eso influye en el subregistro y ahí se identifican las causas de la muerte que antes no se tomaban en cuenta.
"Existe un incremento en la mortalidad materna porque ahora las madres están yendo a los hospitales, antes no iban y se quedaban en sus domicilios. Antes la mortalidad era a nivel domiciliario y no se hacía conocer al subregistro, ahora vienen, pero no en buenas condiciones. Entonces sigue siendo el problema cultural, ¿será miedo al hospital?, ¿serán las barreras?", preguntó.
Mortalidad materna desde los 10 años
Otro de los temas que preocupa a los especialistas es el aumento de embarazos en adolescentes, debido a que en los últimos años se tuvo que cambiar el indicador de mortalidad materna que antes se medía entre 15 a 49 años, por el periodo fértil. Sin embargo, ahora se calcula desde los 10 años para identificar las causas de los fallecimientos. Los profesionales coinciden que esta situación se debe a que las jóvenes son forzadas a mantener relaciones sexuales o violadas, en otros casos porque no tienen una información idónea sobre educación sexual.
El investigador del Observatorio de Mortalidad Materna y Neonatal de la UMSA, Marco Paz, dijo que hay muertes antes de los 15 años y que en la mayoría son por relaciones forzadas y violentas que se producen en el país de forma alarmante y que son vinculadas a feminicidios y abusos sexuales.
"La edad de partos y embarazos está disminuyendo, somos un país que está a la cola en ese proceso de controlar esta debilidad de salud pública que es tan grave, lo importante no son tanto los números, sino la gravedad del asunto, al extremo que hemos tenido que cambiar el indicador mismo de mortalidad materna por este tema porque la base numérica se calculaba en función a mujeres entre 15 a 49 años que es supuestamente la edad fértil, se ha tenido que bajar a 10 para identificar a muertes maternas antes de los 15 años", indicó.